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Ética en trasplantes

Ética en trasplantes
« en: 22 Marzo , 2022, 08:08:13 am »
Hoy en día ya es común oír hablar de los trasplantes de órganos. Es un aspecto de la medicina que ha salvado muchas vidas, y que sigue haciéndolo. Cuando una persona tiene un órgano defectuoso, por ejemplo un riñón, o un hígado, es posible cambiarlo por el de otra persona.
Uno de los mayores problemas en este sistema es que no hay órganos suficientes disponibles para cada paciente, y que en caso de que los hubiera, tendrían que estar personalizados, ya que el cuerpo por instinto, tiende a rechazar tejidos o en general cualquier cosa que considera desconocida. Cundo a una persona se le realiza un trasplante, al igual que cuando se le dona sangre o cualquier intervención del estilo, debe asegurarse de que la donación sea compatible con el paciente. Esto genera problemas, muchas veces. En algunos casos, por ejemplo, existe la posibilidad de donar un órgano en vida, como por ejemplo los riñones, ya que se puede vivir solo con uno. De ese modo, existe el caso de que un familiar compatible con el paciente done su riñón. Pero en muchos casos el órgano no se puede donar en vida. Y ahí es cuando entra el debate.
En España las leyes respecto a los trasplantes estipulan que, entre otras cosas, la donación debe ser altruista, es decir, que no se recompensa con dinero, y que el anonimato del donante se mantiene. A demás, la voluntad del fallecido se respeta. Es decir que, si este no deseaba donar sus órganos, esta decisión debe respetarse.
De estas normas me gustaría hablar.
¿Qué poníais acerca del hecho de que sea obligatorio (al menos es España) mantener el anonimato del donante?
¿Creéis que debería haber una recompensa económica por donar (al donante o a a familia del donante)?
Si vosotros fueseis uno de estos pacientes a los que se les realiza un trasplante, ¿os gustaría conocer la identidad del donante?

Re:Ética en trasplantes
« Respuesta #1 en: 26 Marzo , 2022, 13:18:21 pm »
¡Hola, Eva!

Me gusta mucho que hayas abierto este tema, puesto que hay veces en las que los trasplantes son el único medio para salvar la vida de una persona con un órgano que ha sufrido un daño irreversible, por lo que opino que todos deberíamos estar mínimamente informados. No obstante, es un tema que también plantea inquietudes éticas, siendo el anonimato del donante, como bien ya has mencionado, uno de los principales puntos de discusión.

A mi parecer, que el nombre del donante permanezca en el anonimato es un requisito indispensable para que el proceso se lleve a cabo con éxito. Pienso que conocer quién es el donante podría provocarle a las personas trasplantadas una intranquilidad psicológica añadida, que solamente dificultaría la recuperación de aquella persona que ha recibido el órgano. Y es que las personas que deben someterse a un trasplante se encuentran inmersas en situaciones muy dificultosas, y hay veces en las que requieren de apoyo psicológico para poder aceptar la situación, por lo que no creo que fuera sano para ellos saber además quién ha sido el donante. Este es el caso de un hombre de Valencia de 42 años, que, hace tiempo, recibió un trasplante de rostro, por lo que recibió ayuda psicológica para asumir la situación, además de los posibles rechazos que pudiera experimentar hacia su nuevo aspecto. Si su situación ya era complicada de por sí, no me imagino cómo podría haber sido si el hombre hubiera sabido a quién perteneció el rostro que le fue trasplantado.

Conocer el nombre del donante también supondría una situación desagradable para las personas de su entorno, porque un familiar del donante podría enterarse de que una persona se encuentra en posesión de un órgano que fue suyo, desencadenando situaciones muy delicadas. Por ejemplo, hace años, hubo un caso en Salamanca en el que una mujer viuda trató de establecer una relación sentimental con un hombre soltero al que le habían trasplantado el corazón de su difunto marido, ya que pensaba que todavía podía quedar algún atisbo de su esposo en el hombre. Es por estas razones que yo concibo el anonimato del donante como una condición fundamental. Teniendo esto en cuenta, tengo la completa certeza de que, en caso de encontrarme en la tesitura de tener que recibir un trasplante, no querría saber de ningún modo la identidad del donante.

Respecto a si debería haber una recompensa económica o no, yo me posiciono del lado de la donación altruista. Si aquel que donara un órgano recibiera una compensación económica, las personas que se encontraran en una mala situación económica desesperada podrían recurrir a donar sus órganos o tejidos en vida para salir de ella, algo en lo que creo firmemente que no podemos caer. La donación acabaría siendo un servicio a prestar y no un acto de bondad y empatía. Es por ello que opino que las recompensas económicas están fuera de lugar en la donación de órganos o tejidos, ya sea al propio donante o a su familia.

Tengo ganas de ver cómo se sigue desarrollando esta conversación.
Un saludo,
Uxue Arrilucea, Colegio Urkide Ikastetxea

Re:Ética en trasplantes
« Respuesta #2 en: 05 Abril , 2022, 11:43:49 am »
Hola Eva,

Me parece que este es un tema del que se habla bastante en nuestra sociedad, aunque no genera tanta controversia como otros.

La donación de transplantes, como bien has dicho, salva muchas vidas; por lo que no creo que haya que tener nada en contra de ella. Pero el problema está con las leyes de donación. Las normas de las que has hablado de la ley 30/1979, de 27 de octubre, sobre extracción y trasplante de
órganos dictaminan que:

1. No se podrá percibir compensación alguna por la donación de órganos. Se arbitraran los medios para que la realización de estos procedimientos no sea en ningún caso gravosa para el donante vivo ni para la familia del fallecido. En ningún caso existirá compensación económica alguna para el donante, ni se exigirá al receptor precio alguno por el órgano trasplantado (artículo segundo).

2. Un puntos fundamental es la garantía de anonimato del donante.

En mi opinión estas leyes son totalmente adecuadas y necesarias para que el proceso del transplante sea lo más seguro posible (éticamente hablando), por lo que creo que es necesario cumplirlas. Por ejemplo, si se incumpliera que no se puede recibir dinero a cambio de un órgano, habría personas que morirían por falta de dinero o recursos. O por el contrario, si alguna persona quisiera dinero para algún fin personal donaría el órgano para conseguir ese dinero aunque luego le afecte.

Por otra parte, el anonimato del donante también me parece muy importante; así, el paciente no tiene por qué agradecerle al donante o a la familia del donante el transplante, o sentir que tiene que devolver el favor. Al ser anónimo se evitan estas situaciones. Si me hubieran hecho un transplante, por mucho que quisiera saber quién me ha donado un órgano sabría que lo mejor es que no lo sepa.

La información de las leyes la he sacado de estas páginas:
https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1979-26445
http://www.ont.es/home/Paginas/LaLeydeTrasplantes.aspx